El término hipnosis viene de una palabra griega que significa
“adormecer”. Está a medio camino entre
el sueño y la vigilia. La hipnosis es un
estado mental y físico en el que cambiamos la forma de funcionar de la
conciencia. Normalmente estamos más o menos atentos, pero captando lo que sucede a nuestro alrededor. Cuando aprendemos a focalizar la atención difusa (la que se
dirige al entorno, al ambiente), la convertimos en atención interna, la que se
dirige a nuestro propio pensamiento. Llegamos así a conseguir un estado de
“superconcentración”, dirigida exactamente a aquellos contenidos que nos
interesan.
La hipnosis es,
por lo tanto, una condición fisiológica en la cual, en un principio, las
personas pueden ser inducidas a
mostrar diferencias en su pensamiento y conducta. De todas formas, los
distintos grados de sugestibilidad y sentimientos subjetivos hacen que la
hipnosis no funcione igual para todas las personas.
En diferentes culturas,
observamos que, de una u otra forma, los médicos, sacerdotes, curanderos,
brujos y chamanes han utilizado los efectos de las sugestiones para potenciar la eficacia de fármacos y pócimas u
otros procedimientos materiales o psicológicos. Estas sugestiones consisten en
ideas, que comunicadas en debida forma a los pacientes, les hace esperar
efectos altamente benéficos de los tratamientos. Mediante palabras, gestos u
otros medios de comunicación, se convence al paciente de que no tiene nada que
temer y que el “experto” lo curará.
En la cultura occidental, la
"sugestión hipnótica" cobra importancia gracias a Franz Anton MESMER,
al que siguieron otros muchos estudiosos, investigadores y clínicos quienes
fueron estableciendo progresivamente las bases científicas de la actual
hipnosis clínica y experimental.
En 1955 la
Comisión de la “British Medical Association” definió la hipnosis así: “Un
estado pasajero de la atención modificada en el sujeto, estado que puede ser
producido por otra persona y en el que diversos fenómenos pueden aparecer
espontáneamente o en respuesta a los estímulos verbales u otros. Estos
fenómenos comprenden un cambio en la conciencia y la memoria, una
susceptibilidad agudizada a la sugestión y a la aparición en el sujeto de
respuestas y de ideas que no le son familiares en su estado anímico habitual.
Fenómenos como la anestesia, parálisis, rigidez muscular y modificaciones
vasomotoras pueden ser producidas y suprimidas bajo hipnosis”. Esta
organización, en 1962, determinó aconsejar la utilización de la hipnosis en el
tratamiento de distintas neurosis, dolor crónico, así como su aplicación en los
ámbitos de la cirugía y obstetricia”.
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